He cancelado Claude Max. No por el modelo

He cancelado Claude Max. No por el modelo
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Hoy he cancelado Claude Max.

No es un ranking de modelos. Claude sigue siendo muy bueno programando. Es que las últimas de Anthropic —sobre todo la marca de agua en el texto y en los archivos— me han acabado de convencer. Me quedo con Grok, al menos de momento.

El martes ya escribí por qué esa watermark me parece una idea tonta: sesga el generador, se cae con un parafraseo, castiga a quien cumple y da falsa seguridad. Esto es la consecuencia personal. Pago una suscripción para que el código y los textos que firmo sean míos. No para que salgan con una filigrana estadística que viaja en el Ctrl+C.

Qué es (y qué no es)

Anthropic lo ha explicado ellos mismos. En los modelos nuevos, el texto generado lleva una marca invisible en la propia elección de palabras —no un logo, no un pie de página—. En los ficheros, metadatos firmados. Lo aplican en todo el mundo, no solo en la UE, porque el artículo 50 del AI Act ya está en vigor y no tienen forma limpia de recortarlo por región.

No dice “Anthropic es el autor”. Dice, más o menos: esto pasó por Claude. Para un mail interno da igual. Para un plugin de Moodle, un post de este blog o el código de una app que publico yo, no me encaja.

El código, dicen, es terreno incómodo para el esquema (poca entropía: el siguiente token casi está escrito). Precisamente por eso lo uso: para que me ayude a escribir el siguiente token correcto, no un token que además sirva de sello.

No es odio a Anthropic

He pagado Claude Max bastante tiempo. Para programar era, durante meses, lo que más me cuadraba. No me voy porque “haya salido un modelo nuevo más brillante”. Me voy porque el producto que compro ha cambiado de contrato: ahora incluye una capa de marcado que no pedí y que no puedo apagar.

Entiendo el AI Act. Entiendo que quieran cumplir. No entiendo que la vía elegida sea meter la mano en el muestreo de todo lo que sale —también lo que yo reviso, reescribo y firmo— y venderlo como transparencia para el lector.

La transparencia, en mi caso, ya está: pongo el nombre. Si un día un texto lo ha escrito una IA del tirón, se dice. Si es un diff que he revisado línea a línea, es mío.

Por qué Grok, y “de momento”

En julio escribí sobre Grok con asteriscos: modelo agresivo para programar, barato, y un susto de privacidad en Grok Build que no me tragué. No venía de fan. Venía de usarlo.

Lo que me ha retenido no es un benchmark. Es el día a día.

Se queda en el repo. Un hilo, varios proyectos: LiftApp, Cruce, un post, un deploy. No salto de chat a IDE a otra pestaña para que compile. Abre Xcode, lee el git, escribe el commit, levanta el Hugo. Eso, para cómo trabajo, pesa más que un punto en un leaderboard.

Programa como se programa de verdad. Tests, pbxproj, HealthKit, un hook de Hugo, un zip notarizado. Se equivoca, como todos. Pero no se para en el comentario bonito: llega al diff.

No me marca el texto. Hoy por hoy no me pone filigrana en el código ni en este post. Ese es el contraste, no un eslogan.

Me ha dado para herramientas mías. GrokUsageBar nació porque lo uso lo bastante como para querer el porcentaje semanal en la barra. Si no me cuadrara, no habría app.

Y el modelo ayuda. El 4.6 salió el 12 de agosto (anuncio), pensado para agentes largos y para quedarse en un codebase. Eso es exactamente lo que noto: no se cansa a la tercera herramienta. Musk dice que el 4.7 está a tres o cuatro semanas y que va a ser significativamente mejor. Ya veremos: Elon promete fechas como quien pide un café. Si llega y se sostiene, bien. Si no, el 4.6 ya me vale para el trabajo de ahora.

No es un matrimonio. Si Grok (o quien sea) acaba en el mismo sitio —filigrana global, sin interruptor, en el código que firmo— haré lo mismo. Cancelar no es una identidad. Es una línea.

Mientras tanto: he cancelado Claude Max. Sigo con Grok. Veremos.

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