Claude Fable 5: el modelo más potente que puedo usar… y viene con correa

Claude Fable 5: el modelo más potente que puedo usar… y viene con correa
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Hoy Anthropic ha soltado Claude Fable 5, y lo escribo con la misma herramienta de la que hablo, porque programo con Claude casi todos los días. Así que no voy a hacer de cronista neutral: voy a contarte qué me parece esto desde la silla de alguien que se apoya en estos modelos casi a diario para sacar las cosas adelante.

Y la primera impresión es rara: es, a la vez, lo más potente que Anthropic me deja usar… y lo que más cuidado parece darles haber soltado.

Qué es, sin humo

Fable 5 es la versión pública de algo que Anthropic llama Mythos, su clase de modelos más avanzada. Mythos llevaba desde abril en acceso restringido —solo socios elegidos, “por motivos de ciberseguridad”—, y lo que se ha abierto hoy al público es esta variante con salvaguardas. La versión completa, Mythos 5, sigue reservada a organizaciones de infraestructura crítica.

Traducido: nos han dado el coche rápido, pero con el limitador puesto. Y eso, ya de entrada, dice mucho del momento en el que estamos.

Lo que me interesa: ¿programa mejor?

Aquí es donde se me iluminan los ojos. Los primeros números que circulan no son tibios: es el primer modelo en alcanzar el 90% en el benchmark de Hex, hay equipos diciendo que crea aplicaciones completas de un solo intento y que su forma de encadenar herramientas es sobresaliente, y otros que afirman que “supera a todos los demás” en diseño de interfaz y en código.

Si la mitad de eso aguanta el contacto con mi día a día —que es donde se caen muchos benchmarks—, hablamos de un salto real. No de “responde un poco mejor”, sino de “te monta de una pasada algo que antes requería tres o cuatro idas y vueltas”. Para quien trabaja con esto, esa diferencia se nota en horas, no en matices.

Pero, y aquí viene el primer freno de mano…

El precio: el doble que Opus

Fable 5 cuesta diez dólares por millón de tokens de entrada y cincuenta de salida. El doble que Opus 4.8, que es lo que uso normalmente.

Suena abstracto hasta que llevas un mes facturando llamadas a la API. El doble de precio no es un detalle: es la diferencia entre usarlo para todo o usarlo solo cuando de verdad compensa. Y esa, creo, va a ser la conversación de las próximas semanas en todos los equipos que ya andábamos vigilando lo que nos gasta la IA. No “¿es mejor?”, sino “¿es el doble de mejor?”.

De momento está incluido sin coste extra en los planes de pago hasta el 22 de junio; a partir del 23 pasa a consumir créditos aparte. Eso sí, Anthropic dice que es temporal y que quiere devolverlo a los planes normales lo antes posible —veremos—. O sea, tienes dos semanas de barra libre para hacerte una idea antes de que empiece a doler.

La parte que me chirría

Y ahora la parte incómoda, que no puedo ignorar.

Fable 5 llega pocos días después de que la propia Anthropic pidiera públicamente un “freno coordinado” al desarrollo de IA de frontera, advirtiendo de que estos sistemas se acercan a poder mejorarse a sí mismos sin nosotros en medio. Ya lo comenté por aquí y en el podcast. Y ahora… lanzan su modelo más potente. Avisar del incendio y vender mecheros, todo el mismo mes.

Lo justifican con salvaguardas, y hay que reconocer que no son de adorno:

  • En temas sensibles —ciberseguridad, biología, química, copiar el propio modelo— Fable se niega a responder y te deriva a Opus 4.8. Dicen que el 95% de las sesiones funcionan sin tocar ese freno.
  • Han hecho más de mil horas de bug bounty buscándole jailbreaks sin encontrar ninguno universal.
  • Y lo que más me hace pensar: imponen una retención obligatoria de 30 días de todo el tráfico, incluso a clientes que tenían acordada retención cero. Prometen no entrenar con ello, solo usarlo para defenderse de ataques nuevos.

Esa última me toca de cerca. Yo soy bastante tiquismiquis con dónde acaban los datos. Que para usar el modelo top tengas que aceptar que guarden lo que le mandas durante un mes —sí o sí— es un peaje que no estaba antes, y que conviene leer dos veces si lo que le pasas no es trivial.

Entonces, ¿lo voy a usar?

Con cabeza. Voy a aprovechar la barra libre de estas dos semanas para tirarle las tareas en las que Opus se queda a medias —montajes grandes de una sentada, refactors gordos, diseño de interfaz— y ver si el salto es de verdad. Si lo es, se gana un hueco para los trabajos serios; para el día a día, seguramente me siga compensando un modelo más barato.

Pero me quedo, sobre todo, con una sensación de fondo. Cada vez trabajo con herramientas más capaces que sus propios creadores tratan con pinzas: con limitador, con freno de emergencia, con la cámara grabando por si acaso. No es paranoia mía; es el diseño que eligen ellos. Y que la herramienta con la que me gano la vida venga, de fábrica, con tantas advertencias… dice algo del terreno que estamos pisando.

De momento, la abro. Pero leyendo la letra pequeña.

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