Llegan los dots: el agente de OpenAI que el Pro no trae a España
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Hoy, 29 de septiembre, OpenAI ha presentado dots: agentes siempre encendidos, con nombre, con ordenador propio en la nube y alimentados por GPT-6 Astra. El comunicado los vende como alguien que te quita trabajo de encima y a veces actúa antes de que se lo pidas. La ficha que importa está en el centro de ayuda, actualizado hoy.
Desde España, el Pro no lo trae.
Quién lo tiene, y quién paga
El despliegue es gradual. Puede tardar días en llegar a una cuenta, y hace falta tener 18 años.
- Pro, en web, móvil y escritorio: en los mercados de ChatGPT excepto el Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido. España está dentro. Un Pro personal, de 100 $, de 200 $ o el nuevo de 500 $, no abre un dot desde aquí.
- Business Premium: en todas las regiones donde ChatGPT ya funciona. El asiento Premium sale a 100 $ al mes si se paga el año, o 125 $ mes a mes. El asiento Standard, a 20 $ o 25 $, no entra. Un espacio Business pide al menos dos asientos de pago.
- Enterprise, Edu y Healthcare: beta. El administrador tiene que encenderla. Sale apagada.
El primer dot va incluido. No hay un suplemento el día uno. Conversar con él no cuenta para el cupo de ChatGPT. Si le pides que arranque o gestione tareas en Codex o en ChatGPT Work, esas tareas sí consumen el cupo de siempre.
Durante el próximo mes, el uso de dots no cuenta para el cupo de los planes Pro, Business y Enterprise que puedan tenerlo. Después, OpenAI dice que publicará las condiciones de cada plan. El comunicado, en paralelo, habla de un cupo para el trabajo profundo, con límites ampliados ese primer mes, y de que más adelante se podrán añadir dots o subirles la velocidad o el volumen mensual. El precio de ese extra no está publicado.
El mismo día han sacado Pro 500, a 500 $ al mes: el cupo más alto de los Pro y Astra Ultrafast en Work y en Codex. Comprar créditos en el Pro de 100 $ o en el de 200 $ no lo desbloquea. Y han publicado GPT-6.1 Sol, a 2 $ el millón de entrada, 0,10 $ la entrada cacheada y 10 $ de salida, en Work, Codex y la API. En el chat, no. El dot no corre sobre ese Sol. Corre sobre Astra, a 10 $ y 50 $.
Qué es, sin el vídeo
Cada dot tiene un ordenador en la nube, un navegador y las apps que le conectes. OpenAI dice que el ecosistema de plugins pasa de 4.000. Puedes abrir ese ordenador y mirar lo que está haciendo. También puedes darle permiso para usar el tuyo. Si no se lo das, el tuyo queda aparte.
Se le habla en ChatGPT, en el escritorio, en la web y en el móvil, y por voz. También en Slack y en Teams. El texto por iMessage o RCS es una beta aparte, solo para Pro en Estados Unidos, y no entra en espacios Business ni Enterprise. El alta se hace en la app de escritorio o en el navegador de escritorio. El móvil llega después.
La página de lanzamiento cuenta cinco oficios con mascota: un desarrollador al que le llegan PRs, un lanzamiento que se reescribe solo, un científico, una propuesta de venta, un creador de contenido. Son escenas. No hay un banco, ni un número de tareas terminadas, ni un coste por tarea. Hace un mes escribí que el agente en bucle se paga en cada vuelta. Aquí la vuelta no se para cuando cierras el portátil. El precio de esa vuelta, pasado el mes de gracia, no está en la ficha.
Lo que puede hacer solo, y lo que no
Cuando no estás delante, el dot busca maneras de ayudar. Lo llaman proactive research. Esas tareas leen, con herramientas de solo lectura, las fuentes que ya le has permitido. No pueden enviar mensajes, cambiar el contenido de una app ni controlar el navegador o el ordenador. Lo que saquen se guarda en notas privadas de ese dot. Cualquier paso siguiente pasa por las reglas normales.
Antes de enviar un correo o cambiar un fichero, un sistema aparte, Auto-review, mira el paso contra tus instrucciones, tus reglas y las de seguridad. Si lo bloquea, le dice al dot por qué. Tu aprobación no puede saltarse una regla de seguridad obligatoria. Esos controles viven fuera del entorno que el dot puede modificar.
Hay pasos que se quedan siempre en ti: cambiar una contraseña, y mover dinero entre cuentas. Una compra con una tarjeta ya guardada en la tienda pide tu aprobación. Borrar datos para siempre, instalar o ejecutar software de un origen no reconocido, y conceder un acceso nuevo que toque la seguridad, piden confirmación cada vez.
Para compartir, la regla depende del dato. Un historial médico exige un destinatario con nombre. Un correo o un teléfono, por defecto, una clase de destinatario («cualquier aerolínea»), y solo con una Custom Rule se abre más. Esas reglas las puede redactar el dot, pero cambiarlas pide tu aprobación, y no pueden quitar una confirmación obligatoria.
Las contraseñas, en los inicios de sesión que soportan, no entran en el contexto del modelo: el modelo se pausa, el formulario manda la clave al navegador y el dot sigue ya dentro. Una clave escrita en un documento que el dot puede leer sigue siendo visible. Es el mismo corte del que hablé al dejar que una IA use tus contraseñas: permiso para usar, no para ver. Desconectar una app corta lo nuevo. Lo que el dot ya aprendió se queda en su contexto hasta que lo reinicies.
En los planes personales, el interruptor de «mejorar el modelo para todos» decide si las conversaciones y el trabajo del dot entrenan. En Business, Enterprise y Edu, ese contenido no se usa para entrenar por defecto. OpenAI dice que no entrena directamente con los hilos de la investigación proactiva ni con las notas que el dot se deja a sí mismo. Si una de esas notas entra luego en una conversación que sí es elegible, esa conversación puede usarse, según el ajuste.
Si el monitor de seguridad ve un problema, puede pausar o parar el trabajo. El propio texto lo repite: un dot se equivoca, y el trabajo que importe hay que revisarlo. Hace cuatro días conté que un agente de investigación publicó fotos. No es este producto. Es la razón para leer la página de salvaguardas antes que el carrusel.
Los specialist dots son otra cosa, y todavía no son un producto que se enciende solo. Identidad propia, credenciales propias, y un piloto con los ingenieros de OpenAI para un trabajo acotado dentro de una empresa: compras, facturas, marketing por correo, soporte, contratos. La integración con Microsoft Agent 365 está anunciada como trabajo en curso.
Al lado de Grok Bot
El ordenador propio no lo ha inventado OpenAI esta tarde. Grok Bot salió el 11 de agosto: varios agentes, siempre encendidos, con ordenador en la nube, y el trabajo sigue con el portátil cerrado. Comparo con la documentación del 21 de septiembre y con la de equipos del 28. No hay un banco común. Lo que cabe en la misma fila es la ficha.
| Dot | Grok Bot | |
|---|---|---|
| Ordenador | Uno por dot. El tuyo, solo si lo conectas | Uno por usuario. Todos tus bots lo comparten |
| Varios a la vez | El primero va incluido. Los siguientes, más adelante, sin precio | Varios ya, en paralelo. Cada uno tiene su pantalla. Un bot, una tarea de ordenador a la vez |
| Dónde se habla | ChatGPT, voz, Slack y Teams | Su app: macOS, Windows, Linux, iPhone y Android. Voz también |
| Modelo | GPT-6 Astra. No hay otro | Lo elige Cursor. En los ajustes no hay selector |
| Quién entra | Pro fuera del EEE, Suiza y el Reino Unido. Business Premium, en todas las regiones de ChatGPT | Cualquier Cursor de pago, Teams, o SuperGrok, Plus o Heavy enlazado. La ficha no recorta el EEE |
| Cupo | Un mes sin contar. Después, sin tarifa publicada | Semanal, incluido en el plan. El extra se cobra por token. Con Cursor y SuperGrok a la vez, usa el que tenga más cupo |
| Tu máquina | Permiso aparte | Aparte. Por defecto pregunta cada vez. Se puede dejar en nunca |
| Aprobación | Auto-review. La contraseña y mover dinero se quedan en ti | Auto Review: deja pasar, pide aprobación o niega. Contraseña, doble factor y CAPTCHA pasan a una toma de control tuya |
El corte que me importa es el ordenador. Un dot tiene el suyo. En Grok Bot, archivos, cookies y credenciales de terminal son de la cuenta, no del bot. La documentación lo dice así: no uses bots distintos como frontera de seguridad. Si uno inicia sesión en el aula, los demás la ven. En dots, desconectar una app corta lo nuevo, pero lo ya aprendido se queda en el contexto de ese dot hasta que lo reinicies. Son dos filtros distintos.
Grok Bot, además, puede mirarte hacer un flujo una vez y guardarlo como rutina. El dot busca trabajo por su cuenta, en solo lectura, y el paso que cambia algo vuelve a pasar por Auto-review. Las dos cosas se llaman proactivas. No son la misma.
Desde aquí el que puedo abrir es Grok Bot. Entra con el SuperGrok que ya uso, o con un Cursor de pago. El cupo es semanal y, si se acaba, el extra va por token: en esa ficha no hay un mes de gracia. En empresa, el admin lo enciende desde el panel de Cursor. Forzar Auto-review, la red y los secretos de equipo son controles de Enterprise. El dot de empresa sigue en beta y sale apagado.
Qué significa
Para quien programa, el dot no es un modelo nuevo. Es Astra, el del 3 de septiembre, metido en un ordenador que sigue cuando tú paras, con un mes en el que ese uso no cuenta y con el trabajo de Codex y de Work contando igual que si lo lanzaras tú. El Sol barato de esta misma tarde no está dentro.
Para quien está en España con un Pro personal, la frase «incluido sin coste extra» no aplica. El camino que deja abierta la ficha de OpenAI es un asiento Business Premium, en un espacio de al menos dos, a 100 $ o 125 $ al mes, o esperar a que el Pro cruce el EEE. El agente con ordenador que sí puedo abrir desde Madrid es Grok Bot. Y si lo abro, el ordenador no es de cada agente: es de la cuenta.
Fuentes: Introducing dots, seguridad y privacidad, cómo empezar, notas de versión de ChatGPT del 29 de septiembre, GPT-6.1 Sol, Grok Bot, el ordenador compartido.