El podcast de Sergio
El podcast de Sergio
Ep. 17 8 julio 2026 · 4m 27s

Quería saber qué era OpenTelemetry

I wanted to know what OpenTelemetry was

Moodle 5.2 traía en las notas de la versión una línea que no entendí: soporte para OpenTelemetry. Tiré del hilo y acabé montando observabilidad para mi propio servidor. Cuento qué es en cristiano —las trazas, esa cascada que te enseña por dónde se va el tiempo en cada petición—, cómo lo monté en casa sin mandar nada a la nube, y los tres sustos del camino: el motor de PHP que olvidé reiniciar, cómo medir un solo sitio sin tocar a los vecinos, y la herramienta de observabilidad que venía sin contraseña. La lección: dejé de adivinar por qué mis páginas van lentas, pero cada pieza nueva que añades al servidor es también una cosa más que mantener, actualizar y, sobre todo, proteger. Autoalojarse tiene una factura que se paga en atención.

Moodle 5.2 had a line in its release notes I didn't get: OpenTelemetry support. I pulled the thread and ended up setting up observability for my own server. I explain what it is in plain words —traces, that waterfall that shows you where the time goes on each request—, how I ran it at home without sending anything to the cloud, and the three scares along the way: the PHP engine I forgot to restart, how to measure a single site without touching its neighbours, and the observability tool that shipped with no password. The lesson: I stopped guessing why my pages are slow, but every new piece you add to the server is one more thing to maintain, update and, above all, protect. Self-hosting has a bill you pay in attention.

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TranscripciónTranscript · del guión del episodio· from the episode script

Todo empezó por una línea perdida en las notas de la versión. Salió Moodle 5.2, me puse a leer las novedades, y ahí estaba, casi de pasada: soporte para OpenTelemetry. Y yo pensé: ¿esto qué es? No tenía ni idea. Era una de esas palabras grandes que suenan importantes y no te dicen nada. Pero se me quedó la espinita, y este episodio va justo de lo que pasa cuando tiras de una espinita de esas.

Lo primero fue enterarme de qué es la observabilidad, que es la familia a la que pertenece todo esto. Y os lo cuento como me habría gustado que me lo contaran a mí, sin humo. En mi servidor yo ya tenía un par de cosas para vigilarlo: una analítica de visitas, sin cookies, hecha en casa, y un panel que me avisa si algo se cae. Pero las dos responden a preguntas de sí o no: ¿hay visitas?, ¿está caído? Lo que no tenía era nada que respondiera a la pregunta de verdad: cuando una página va lenta, ¿por qué va lenta?

La idea se entiende bien con una imagen. Imagina que cada vez que alguien carga una página, el servidor va dejando un rastro de migas por el camino: aquí entré, aquí decidí qué mostrar, aquí llamé a la base de datos, aquí tardé, y aquí terminé. Cada una de esas migas es lo que se llama un span, y todas juntas forman una traza: la historia completa de una petición, con el tiempo exacto de cada paso. Y cuando lo ves dibujado en una cascada, pasa una cosa curiosa: dejas de adivinar. Antes, si una página iba lenta, yo hacía lo que hace todo el mundo, que es suponer. Que si será la base de datos, que si será esto o será lo otro. Ahora abro la cascada y veo, paso a paso, exactamente qué se comió el tiempo. No hay debate posible, está ahí pintado. Y ese fue el primer momento en el que dije: vale, esto merece la pena.

Para verlo necesitaba dos piezas. Una, que mi Moodle generase esas trazas, que es justo lo que trae la versión nueva. Y otra, un sitio donde recogerlas y poder mirarlas con calma. Había servicios en la nube, de pago, que lo hacen por ti, pero ya me conocéis: no me apetecía mandar los datos de rendimiento de mi web a la nube de nadie, así que me lo monté en casa, en un contenedor, con una herramienta libre. El dato se queda conmigo.

Y hasta aquí, todo bonito. Pero este episodio va de la letra pequeña, porque montar esto tuvo tres sustos, y el tercero es el que me hizo pensar de verdad. El primero fue tonto y me tuvo un buen rato loco: lo instalé todo, reinicié el servidor web, y no terminaba de funcionar, a ratos sí y a ratos no. Resulta que el motor de PHP, por debajo, es un servicio distinto del servidor web, y yo reiniciaba uno olvidándome del otro. El segundo: yo quería medir un solo sitio, no todos los que tengo en la misma máquina, y tuve que hilar fino para que la cosa no se colara en los vecinos. Detalles de fontanería, de esos que no salen en ningún tutorial y que son justo donde se te va la tarde.

Y luego llegó el tercer susto, el importante. La herramienta que había montado para mirar las trazas, esa que enseña por dentro cómo funciona mi web, venía de fábrica sin ninguna contraseña. Estaba completamente abierta. Y ahí me paré a pensar, porque fíjate en la ironía: yo había montado todo esto para estar más tranquilo, para vigilar mejor mi propia casa, y por el camino, sin darme cuenta, casi dejo una ventana abierta de par en par a la calle. Una herramienta de vigilancia que, mal puesta, es exactamente el agujero que se supone que te ayuda a evitar. La tapé, claro, le puse su contraseña y no pasó nada, pero la lección se me quedó grabada.

Y esa lección es con la que os quiero dejar. Autoalojarte tiene una parte que engancha, que es la curiosidad: ves una palabra rara en unas notas de versión, tiras del hilo, y acabas montando algo que te enseña tu propio sistema por dentro. Pero tiene una factura que nadie te cuenta al principio. Cada pieza nueva que añades, aunque sea solo para ver gráficas, es una cosa más que mantener, una más que actualizar y, sobre todo, una más que proteger. No es gratis tener el dato en casa: se paga en atención. Así que sí, dejé de adivinar por qué mis páginas van lentas, y eso no es poco. Pero también me llevé el recordatorio de siempre: que cada juguete nuevo en el servidor es también una puerta nueva. Y las puertas de tu casa las cierras tú.