El podcast de Sergio
El podcast de Sergio
Ep. 16 29 junio 2026 · 5m 35s

Que funcione no es excusa

Working is no excuse

Mi servicio de videollamadas, un Jitsi propio, corre en el Mac mini sobre OrbStack. Apple ya trae contenedores nativos en macOS —sin Docker ni máquina virtual pesada— y yo soy de los que prueba lo nuevo el primer día… pero esta vez he frenado. Cuento los dos muros que me lo impiden: no hay forma nativa de orquestar varios contenedores y el reenvío del UDP que necesita el vídeo era lo más inestable. Repaso qué se movió en la última WWDC (incluido Container Machine, que tampoco encaja) y la lección que me llevo: para un experimento, lo nuevo sin pensarlo; para algo en producción que usa gente, lo aburrido que funciona le gana a lo nuevo que casi funciona. Que una cosa funcione no es excusa para dejar de mirar qué viene detrás, pero tampoco razón para cambiarla antes de tiempo.

My video-call service, a self-hosted Jitsi, runs on the Mac mini on top of OrbStack. Apple now ships native containers in macOS —no Docker, no heavy virtual machine— and I'm the kind who installs the new thing on day one… but this time I held back. I go through the two walls stopping me: there's no native way to orchestrate several containers, and the UDP forwarding the video needs was the most unstable part. I review what moved at the latest WWDC (including Container Machine, which doesn't fit either) and the lesson I take away: for an experiment, the new thing without thinking twice; for something in production that people use, boring tech that works beats new tech that almost works. Something working isn't an excuse to stop watching what comes next, but it isn't a reason to change it ahead of time either.

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TranscripciónTranscript · del guión del episodio· from the episode script

Tengo una debilidad, y la voy a confesar de entrada. Cuando sale algo nuevo —una beta, una herramienta recién publicada— soy el primero en instalarla. El día uno, sin esperar a nadie. Y casi siempre me alegro de haberlo hecho. Pero esta vez me ha pasado algo raro: lo nuevo estaba ahí, brillante, hecho por Apple… y he decidido no tocarlo. Te cuento por qué, porque creo que la historia vale la pena.

Empiezo por el escenario. Tengo un servicio de videollamadas propio, un Jitsi, montado en casa, en el Mac mini. No está en ningún servidor de pago por ahí fuera: está en mi salón, básicamente. Y no es una cosa pequeña. Son cuatro piezas, cuatro contenedores, que tienen que hablar entre ellas. Todo eso lo levanta una herramienta que se llama OrbStack. En un Mac, es la forma más cómoda y ligera de correr contenedores de Linux. Funciona. Lleva tiempo funcionando. Y no me da guerra.

¿Y entonces qué cambió, para que me lo replantee? Pues que Apple, desde hace un tiempo, trae sus propios contenedores nativos dentro del sistema. Sin Docker de por medio. Sin una máquina virtual pesada encendida todo el día. Hecho a medida para el chip de los Mac. Nuevo, nativo, de Apple… es justo mi perfil. Así que piqué. Me senté un rato y pensé: voy a jubilar OrbStack y a pasar mi Jitsi a lo de Apple.

Y ahí me choqué con dos cosas. Dos muros. El primero: la herramienta de Apple va, de momento, de un contenedor en uno. Pero mi Jitsi son cuatro servicios coordinados, descritos en un solo archivo. Eso de levantar las cuatro piezas juntas, con un único comando, Apple todavía no lo tiene. O sea, tendría que montar a mano lo que ahora me hace una sola herramienta. Cambiar algo que funciona por algo artesanal y frágil.

El segundo muro es todavía más fino. El vídeo de una videollamada viaja por un tipo de conexión muy concreto, por UDP. Y justo esa parte, la de sacar ese tráfico al exterior, era la más inestable en lo de Apple. Lo único que una videollamada no se puede permitir. Si eso falla, no hay llamada. Se acabó.

Ahora bien, algo se ha movido. Apple no se queda quieta. En la última conferencia de desarrolladores presentaron la nueva versión del sistema, Golden Gate. Trae muchísimas cosas… pero nada de contenedores. Eso avanzó por otro lado, más calladito. La herramienta de contenedores llegó a su primera versión estable. Y trajo media buena noticia: la parte de la conexión de vídeo, el UDP, ya se puede usar. Ese segundo muro empieza a caer. Pero el primero, el de coordinar varias piezas a la vez, sigue intacto.

Y hubo una cosa más que, te confieso, al principio me ilusionó. Apple presentó algo llamado Container Machine, con sesión propia y todo. Sonaba a la solución. Pero cuando miras qué es de verdad, se te baja el suflé. Es un entorno de Linux persistente, al estilo de lo que tiene Windows para correr Linux por dentro. Una máquina virtual ligera, pensada para programar en Linux desde el Mac. No es un sistema para orquestar varios contenedores en producción. Podría meter mi Jitsi dentro de una de esas máquinas, pero eso sería rehacer, con más pasos, justo lo que OrbStack ya me da. Así que no, tampoco me destraba. En resumen: he pasado de tener dos muros a tener uno y medio. El que de verdad manda sigue en pie.

Y aquí quiero pararme un momento, porque esto va más allá de mi Jitsi. Adoptar lo último siempre tiene un coste que no se ve en la demostración. Lo nuevo es emocionante, sí. Pero también es lo que menos kilómetros lleva encima. Lo que menos gente ha roto antes que tú. Lo que peor documentado está el día que algo falla a las once de la noche. Hay una idea que me gusta mucho: la de la tecnología aburrida. La que lleva años funcionando, con todas las esquinas ya pulidas. Esa en la que, cuando te da un error, ese error ya lo ha tenido alguien antes y la respuesta está escrita. Para algo que tiene que estar siempre en pie, eso vale oro. No significa quedarse quieto para siempre. Significa no ser tú quien descubre los problemas en producción, con usuarios delante.

Que conste que no voy a ignorar lo de Apple. Lo que voy a hacer es probarlo en paralelo, en un rincón, con algo inofensivo, algo que no le importe a nadie si se cae. Ir cogiéndole el pulso, sin riesgo. Y el día que caigan los dos muros del todo, ahí sí, encantado de mudarme. Pero con la herramienta ya probada, no estrenándola en el sitio donde menos me lo puedo permitir.

Y con esto llego a lo que de verdad me llevo. Yo soy de probar lo nuevo el primer día. Esa es mi tendencia natural, y no pienso quitármela. Pero hay casos en los que toca parar y replantearse. ¿Cómo distingo un caso del otro? Por lo que me juego. Para un experimento, para algo mío de usar y tirar, lo nuevo, sin pensarlo dos veces. Pero para un servicio que usa gente, en producción, lo aburrido que funciona le gana a lo nuevo que casi funciona. Que algo sea lo último no lo convierte en lo adecuado.

Que una cosa funcione no es excusa para dejar de mirar qué viene detrás. Pero tampoco es razón para cambiarla antes de tiempo. Así que, de momento, me quedo donde estoy. Vigilando, pero sin migrar. Tecnología aburrida… y videollamadas que funcionan. Me quedo con eso.

Esto ha sido el podcast de Sergio por hoy. Nos escuchamos en el próximo.